Muchas veces pedir perdon no es suficiente, y más habiendo causado tanto daño en una persona que supuestamente aprecias.
Te seré sincera; no te imaginas lo que te echo de menos, que daría lo que fuese por poder volver a abrazarte y decirte: Hola Carolina, ¿qué tal?
Pero no, no puedo porque el orgullo ha puesto ante mi un muro de 30 metros de altura, y aunque no lo creas, eso ha estado repercutiendo en mi estado de ánimo diario, ha originado más lágrimas de las que nadie puede imaginar...
Me encantó cuando dijiste que si necesitaba algo que te lo pidiera aunque fueras el último recurso, lo que no me encantó tanto es que lo dijeras tarde, y que hubieras tenido que cagarla de tal forma y por tercera vez.
Ahora parece ser que la única que has salido mal parada por las palabras eres tú, y no te das cuenta de que te estas destrozando la vida por ser tan imbécil, te estas quedando realmente sola y eso te afectará en un mañana.
No sé si te lo dije, pero ¿sabes?, me dolió más el hecho de que la hubieras cagado a lo que hiciste en sí, porque confiaba en ti y no pensaba que me fueras a hacer eso, no ésa tercera vez.
Ahora solo me queda escribirte ésto en un blog, y esperar a que en un mañana, que nunca llegará, lo leas, y te des cuenta de lo que me importaste y de lo que me importas todavía.
Aveces no basta con escribir un evento pidiendo perdón a todas las que fallaste a la misma vez, pero yo, sobretodo yo, no puedo perdonarte... aún, porque yo era a la que llamabas hermana, yo era la que te apoyó cuando más sola te sentías y la que secaba tus lágrimas con su pañuelo de repuesto, no las demás.
Por eso a ellas no las dolió tanto como a mi, porque no se sienten traicionadas como yo...
Me gustaría poder decirte en la cara cuánto desearía tener esa poca memoria que crees que tengo, lo que no sabes es que según la importancia que tiene, es cuanto lo voy a recordar durante mucho o poco tiempo, todo depende.
Pd: Lo cierto es que tu sonrisa personificaba mis días.


