Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

18 julio, 2010

Dulce amor.


Te miro. Bajo la cabeza. Suspiro. Te vuelvo a mirar, nada cambia.
¿No te das cuenta?, estoy esperando a que me des conversación, a que me mires, me cojas las manos y sonrías. No sé lo que habrá sido de todos nuestros momentos, de la soltura de nuestras conversaciones, y de todos los "tu y yo" que nos unían, las caricias han quedado olvidadas y tú sigues ahí, fingiendo creer que todo va bien entre nosotros, incluso al verme llorar me preguntas que qué me pasa.
+ ¿No lo sabes enserio?
- No...
+ ¿Qué ha pasado con todo Leo, qué ha sido del "nosotros"...?
- ¿A qué te refieres? Alejandra sigo aquí, queriendote como el primer día, apoyando tus malos momentos y secando las lágrimas que dejas caer por esos preciosos ojos que tienes.
+ Entonces explícame por qué te echo de menos, por qué pienso que si te llamo no tienes tiempo para mi, por qué ya no siento tus abrazos como antes, por qué lloro cada día por tí, por mí. Esto empieza a ser duro y no te das cuenta, te cuento cosas como que he discutido con mi madre, pero no es cierto, lo único que me ocurre es que te echo de menos, que te necesito y no te siento cerca... Díme por qué sufro de esta forma, dímelo.
- No sé que decirte.
+ ¿Lo ves?, esa es la respuesta que llevo escuchando día tras día, sin saber por qué te comportas así, ¿por qué te has vuelto tan frío?, ¿ya no me quieres, es que he dejado de importarte? Necesito que me digas qué he hecho, porque me estoy volviendo loca.
- Alejandra tengo que contarte algo... Verás, no es por ti, tú sigues siendo mi niña bonita, te juro que sigo enamorado de ti, que me muero si te pierdo. El problema soy yo, el problema... ¿crees que yo no sufro? Solo tengo miedo, éso es todo.
+ ¿A qué tienes miedo? Si no me explicas nada no puedo entenderlo...
- Tengo miedo a perderte, miedo a que te vayas para siempre, sólo intentaba distanciarme de ti para ver cuanto era capaz de alejarme de todo lo que nos une, pero queriendote como te quiero y queriendome como me quieres se me ha hecho imposible, simplemente se empezó a convertir en situaciones incómodas. Es que no sabes lo que es que tu propio corazón te arrebate la libertad porque ha decidido querer, yo nunca había sentido tanto, por eso el alma me ahoga, porque son experiencias nuevas demasiado difíciles para alguien como yo... ¿Lo entiendes ahora?
+ Claro que lo entiendo...
- No, eso no. No llores, por favor.
+ Me siento culpable, yo... no pude evitar quererte desde el primer momento. Me fijé en ti, me obsesioné contigo, y por eso nos llegamos a conocer... Ahora siento que solo he puesto la zancadilla a tu vida y ha caido al suelo por mi culpa.
- No, no es por tu culpa, es gracias a ti. Tú me has enseñado a querer como nadie lo ha hecho, tú has sabido hacer que esté colado por ti hasta los huesos Alejandra. Lo siento por comportarme como un imbécil... Te quiero.
Me besas, y yo vuelvo a ser feliz, porque estoy enamorada de ti, porque tú eres el chico de mis sueños...

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