Desde que se pararon los relojes de mis ganas sentimentales he llevado la cuenta de los minutos que te he querido a base de operaciones desastrosas, he tenido equivocaciones porque me cansaba de contar, de recordar cada minuto, cada hora. Era el peor castigo que me he impuesto a mi misma jamás, y tú eras el mejor de los pecados que yo había conocido. Pero de nada me servía seguir sumando segundos de amarte que no existían. Te tengo en la cabeza como un bonito pero ya pasado recuerdo. Me queda vida suficiente por delante para saber hasta qué punto puede morir una ilusión. Perdí las ganas; tú hiciste mal las cosas y yo me llevé el chasco que no me esperaba, (por lo menos de ti). El caso es que no puedo evitar querer tenerte cerca, ¿por qué iba a echarte así de mi vida si me importas?, es algo ilógico. Conscientemente estoy pidiendote que no desaparezcas del todo, estoy pensando en mi, en lo que necesito, aunque sea mínimo. Quizá haya una parte de mi que diga "no" (que resulta ser mi cabeza), pero la otra (mi corazón) esta deseando gritar para que te enteres de que hay algún motivo inexplicable por el que me gustaría volver a sentir tus abrazos. Sigo recordando el olor de tu colonia en mi almohada. Has sido mi gran amor, el más querido, y eso es algo que va a quedar en mi memoria, nadie podrá cambiarlo, te lo aseguro, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra, sé lo que siento y lo que no, (aunque no supiera ni sepa nunca explicarlo). Sé que no lo entiendes, tampoco te pido que lo hagas, aunque me encantaría que lo hicieras, esta claro, pero bueno... Te habrás dado cuenta de lo egoísta que puedo llegar a ser, pero así estan las cosas y así van a estar. Te perdono, del Todo, aunque no lo creas...Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo... ♪
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