Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

22 junio, 2010

No diré nada, encerraré todo en un saco grande y negro, nada quedará fuera, y aún así será visible, porque es imposible esconder un mundo, se puede disfrazar pero al final se notará, y ¿qué importa? La perfección al parecer se hizo para soñar, para avanzar, pero, ¿cuántas veces se puede decir que se alcanza? Tal vez se roza la superficie pero nunca la profundidad, y cuando parece que más cerca se está, rápidamente se aleja y nos envuelve en una ilusión donde parece que es real, pero las burbujas se rompen fácilmente y caes sin morir. Entre más caídas la vida se fractura más. Los remedios son necesarios, pero no unirán por completo lo que se ha roto.
Acaba y vuelve a empezar como un millón de vuelos a otras vidas, pero es la misma, ¡qué pena darse cuenta cuando el cuerpo se desgasta parte por parte! Y es curioso como toda esa oscuridad no importa, se entra más y más. Por acariciar sólo un momento la felicidad, el dolor es placentero.
Fantasmas de los paisajes más bellos deambulan la mente pero se desvanecen tan rápido, que la confusión oprime el alma y debilita al cuerpo, como poción maligna que se bebe a grandes sorbos con la esperanza de aparecer y desaparecer a la vez, pero nada de eso sucede porque todo lo que se desea sencillamente no es.
Destructivas ilusiones muestran caminos falsos que confunden pero a la vez convierten las penumbras en esperanzas productoras de sonrisas, como deliciosos manjares del viento que parece que regeneran y animan pero en realidad debilitan porque no tienen lugar en esta tierra.
El camino es peligroso, apenas se alcanzan a ver las sombras que persiguen el deseo de lo casi imposible, y se sigue adentrando, las enredaderas atan y el caminar se vuelve más difícil, las contradicciones asfixian lentamente, y la visión del objetivo se vuelve borrosa. Pronto quedará una mancha gigantesca en la mente, el pesar lo envolverá todo y seguiremos el penoso arrastrar sin recordar cuál fue la causa lo suficientemente poderosa como para sumergirnos en ese pantano.
Ni la salida ni la entrada parecen ser alcanzables pero aún así se tiene que avanzar.

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