Muchas veces me gustaría salir a la calle en pantalones cortos y camiseta de tirantes, que esté lloviendo y ponerme debajo de la lluvia y mojarme, sentir escalofríos que me recorran todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, gotas, frías y mojadas gotas de agua cayendo en mi cara, haciendo que el contorno de mis ojos quede negro tizón debido a la pintura de mala calidad, y llorar, llorar y que nadie sepa que estoy llorando, que las lagrimas esten disimulas por las gotas de agua, y que si me pongo roja tenga como excusa que tengo frío, que sean unas inútiles lagrimas transparentes y disimuladas por la lluvia, sólo eso.
Al fin y al cabo, las lagrimas son muy similares a una tormenta...
Otras veces, incluso, puede ser el día más lluvioso que hayas visto nunca, y a la vez, el día más bonito de tu vida... porque un beso, de alguien que amas, puede crearte un paraíso ralmente maravilloso.
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