Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

11 junio, 2010

Tan simple, tan bipolar...

Muchas veces me gustaría salir a la calle en pantalones cortos y camiseta de tirantes, que esté lloviendo y ponerme debajo de la lluvia y mojarme, sentir escalofríos que me recorran todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, gotas, frías y mojadas gotas de agua cayendo en mi cara, haciendo que el contorno de mis ojos quede negro tizón debido a la pintura de mala calidad, y llorar, llorar y que nadie sepa que estoy llorando, que las lagrimas esten disimulas por las gotas de agua, y que si me pongo roja tenga como excusa que tengo frío, que sean unas inútiles lagrimas transparentes y disimuladas por la lluvia, sólo eso.
Al fin y al cabo, las lagrimas son muy similares a una tormenta...



Otras veces, incluso, puede ser el día más lluvioso que hayas visto nunca, y a la vez, el día más bonito de tu vida... porque un beso, de alguien que amas, puede crearte un paraíso ralmente maravilloso.

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