Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

15 agosto, 2010

Joventud, amor, promesas.

Son las ocho de la tarde. Esther y Deborah siguen en la misma terraza, hablando de sus cosas, no se han movido en toda la tarde y parecen tener poca intención de hacerlo.


- Diría que te has puesto un poco celosa, ¿no es así?

+ ¿Yo?, ni de broma. A mi no me interesa para nada alguien como él. Siempre está rodeado de chicas, es lo último que quiero...

- Cariño, te pierdes al mirarle. Le vas a borrar de tanto hacerlo.

+ Que no, que no le miro, ni me pierdo, ni nada. No quieras liarme.

- Pero si te lias tú sola. Cada vez que le miras te brillan los ojos, sonries. Hacia mucho que no te veía tan atontada. Y ya sabes lo que digo siempre: "Atontamiento, enamoramiento". No es tan malo, ni que te enamores, ni él.

+ No puedo, no quiero. Esa fue mi peor pesadilla, el amor acabó con todas mis ilusiones, todos mi sentimientos. Ahora no voy a volver a perderme, ni por el amor, ni por él. Llama demasiado la atención de las chicas, no quiero tener que estar siempre pendiente de si se le echan encima otras chicas o no, yo quiero que sea solo para mi. Sabes que no soy de compartir a mi chico, ya me tocó una vez sin ser consciente de ello y lo pasé muy mal. Es demasiado...

- ¡Basta ya!, ¿por qué te empeñas en recordar el pasado? Te has cerrado al amor... Qué amargura. Por lo poco que se de éstas cosas te digo yo que la forma en te mira no se debe a que seas una chica cualquiera. Llevais observandos mutuamente días y días. Al igual que le ves a él rodeado de chicas, tú siempre estas rodeada de chicos merodeando a ver quién te consigue primero. Sois tal para cual...

+ También Lex y yo eramos tal para cual.

- Es distinto. Cuando tu estuviste con Lex, sí eras una corrientucha, poca gente te conocía, estabas en 1º de E.S.O. cariño, pero después empezaste a gustar a muchos chicos. Que yo recuerde nadie te dijo que Lex y tú fuerais tal para cual, asique no pongas a eso como excusa. Tienes un miedo al amor que te cierra demasiado. ¿Por qué no vas a hablar con él?, ¿total?, no pierdes nada por intentarlo. Si no lo consigues, por lo menos tienes a un amigo guapo más.

+ No. Si quiere hablar conmigo que venga él. Si estuviera interesado en mi ya hubiera venido a darme conversación.

- Alomejor piensa igual que tú. Espera aquí un momento.

+ No, no hagas eso. Ven aquí Deborah...

Se levanta de la silla, va hacia Kiko y entabla conversación con él. Miran a Esther, y ésta desde la mesa les mira sonrojada. Se acercan los dos a la mesa. Se sientan.

- Bueno Esther yo me tengo que marchar ya que he quedado con mi chico. Luego te llamo, ¿vale?

Esther la mira con cara de cordero degollado, Deborah se ríe y se despide con un guiño de ojos. Esther mira a Kiko, sus caras son auténticos poemas.

- Bueno, ¿qué tal te va todo?

+ Bien... ¿a ti?

- Bien. - acaba diciendo después de diez segungos - Hacía mucho que no hablabamos, y como han cambiado las cosas desde entonces, ¿verdad?

+ Verdad.

- En 1º de E.S.O., tú estabas con mi mejor amigo, y yo estaba colado por ti, las cosas que me callé contigo por Lex... Qué tonto fuí.

+ ¿Estabas colado por mi?

- Hasta los huesos...

+ Nunca me dijiste nada.

- A eso me refiero con "las cosas que me callé contigo por Lex".

+ Am, es cierto. No había caído...

Después de una larga conversación, deciden quedar al día siguiente para tomar algo y hablar de más cosas. Se despiden con dos besos, lentos, como si fuera la última vez que se fueran a ver, los dos con unas terribles ganas de besarse. Las sonrisas en sus caras lo demuestran todo.

Esther llega a casa, saluda a su madre y corre a coger el teléfono. Llama a Deborah, le cuenta todo lo que han hablado. Deborah escucha atenta y después de que Esther terminara de hablar dice tan solo una frase.

- Parece que para la pequeña Esther ha vuelto a nacer el amor...

Las dos ríen. Son felices, jovenes. Las quedan muchas cosas por aprender, pero no por ahora. Deben disfrutar de su juventud, ahora que pueden...

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