Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

13 julio, 2012

Mírame. He tenido que pedirle a la paciencia que venga a visitarme y le hablo desde debajo de esta manta. He tenido que robarle segundos a la vida para no pensarte. He tenido que esconderme dentro de mi, y aquí no se deja de escuchar tu nombre. Soy la misma que fui, la que te quiso hasta dolerle, y no me canso de gritarle a mi corazón que te has marchado pero él no se cansa de esperarte por si vuelves.
He tenido que reír cuando quería llorar, he querido no quererte pero mi alma sigue aprovechando cada vez que mi memoria te nombra para recordarnos de nuevo.
En mis ojos no para de llover, no se despejan tus caricias y ni odiándote he dejado de quererte. Ni la Luna sabe qué decirme. He tenido que malgastarme en cigarros que se hacían tan cortos...
He tenido que suplicarle al tiempo que retrocediera pero, ¿para qué?, no ha querido hacerme caso. Me susurra que es irrevocable. Me incita a acompañarle en su viaje para dejarte en el olvido, me repite que así llegaré donde quiera llegar... Lo que él no sabe es que mi única meta eres tú. No sabe que eres tú el que lo hizo rápido o lento, el que consiguió pararlo. No sabe que eres tú con quien quiero compartirle, a él, el tiempo. La verdad es que ya no se si la culpa es mía por querer pararle o suya por no querer parar. Ya solo se que cuento cada minuto de tu aunsencia, y que espero que vuelvas... O poder volver atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario