Como dos niños pequeños jugando a ser libres.
Burbuja.
No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.
20 febrero, 2011
Díme, ¿sabes decirme cómo se llega allí?, nadie lo sabe. ¿Has intentado llegar tan arriba que incluso te de igual absolutamente todo lo demás?, yo sí. Comencé a correr, sin pensar qué haría cuando parara, pero estaba tan llena de vida, me sentía tan libre que no me impotaba nada más, sólo necesitaba sentir el viento acariciandome, sentir el corazón acelerado y sonreir, sonreir hasta tener dolor de mejillas. Lo conseguí, llegué a ese punto en el que nadie puede destruir tu fuerza, llegué a oir una melodía en mi cabeza y en mi corazón que hacían que olvidara el cansancio. Me paré, en medio de aquel campo de amapolas me dejé caer, el olor me transportó de nuevo a lo inconsciente, miré al cielo y soñé despierta, soñé que el mundo así sería para siempre, creí tanto en la esperanza de un nuevo día que llegue a pensar que nada iba a volver a cambiar las cosas, ¿sabes lo que es eso? Llegar alto, muy alto, sin dejar de tocar el suelo. Conseguí que mi alma se encontrara en el cielo azul y que mis pies siguieran en la Tierra. Tan sencillo como dejarte llevar por el sonido de las flores balancearse al compás del aire. Me volví a levantar, y con todas mis fuerzas le grité al mundo que le quería, me dí la vuelta, observé como se acercaba poco a poco, sonreí, me miró, me abrazó, me besó... le admiré.
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