Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

24 mayo, 2010



Aveces es tan simple como un "Buenos días, princesa" , eso en todo caso te haría sentirte especial... Que me pregunte cada mañana que qué tal he dormido y ser su último pensamiento antes de irse a dormir cada noche. También estaría bien tener un ático en New York, y un chalet en Cádiz, para hacer algo de vida expontánea. Y bueno, ya que me voy a poner a soñar despierta, también quiero una luna de miel sin boda, sin complicaciones, que me lleve a Islandia y luego a una playa perdida en algún lugar tranquilo en el que podamos estar solos durante horas y horas, y hacer el amor... Viajar a Roma, a Egipto, y a Venecia, por supuesto. Conocer lugares inimaginables de exóticos, y perdernos hasta el amanecer. Yo no quiero vecinas con pucheros, tampoco quiero brindar a la salud de nadie, ni un amor civilizado con recibos y escenas de un sofá, yo no quiero domingos por la tarde, ni columpio en el jardin, tan solo quiero vivir el día a día con él y su extraña forma de hacerme sonreir.
Por querer, por ahora no quiero hijos, y en todo caso tendría tan solo uno, y ponerle el nombre de mi padre. Juan Carlos, sí, así llamaría a mi hijo.




Bueno sería una gran vida dentro de lo que cabe, pero por ahora vivo y quiero seguir mi vida de quinceañera...
Ser la niñata que soy, con cada cosa en su lugar.

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