
Y esque ese tipo de felicidad nunca se olvida, sentirte querida en tu cumpleaños alrededor de tu familia y amigas, de una tarta enorme con nueve velitas, y todavía sin ser consciente de lo que vendrá y de lo que es la realidad.
Muchas veces me gustaría volver a esa edad, el día diez de abril de 2003, en una casa menos antigua que ahora y en un pueblo llamado La Iglesuela, sentarme en la misma mesa y con la misma gente, y reir como lo hice, como nunca lo he vuelto a hacer.
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