Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

30 noviembre, 2010

Todo puede resultar perfecto.

Todo ha resultado más complicado.

Él lo ha complicado todo, y aún sintiendo esa bofetada en plena cara no cambiaría por nada lo que ahora siente, en plena discusión sólo piensa en él, mientras cae por su ahora enrojecida mejilla la primera lágrima de muchas que le quedan por llorar esa tarde. Su madre queda bloqueada. "¿Habré hecho bien?", piensa. Se para a pensar por un momento en lo que tuvo que pasar ella con sus padres por hacerse enamorado del que ahora es su marido. Ese chico es un insolente, pero en cierto modo le recuerda a Eduardo cuando le conoció. Cae en la cuenta de que se ha quedado totalmente en blanco. Mira a su hija. Está ahí, plantanda frente a ella con la cabeza ligeramente agachada y puede observar como han caído más lagrimas por sus mejillas. No sabe qué decirla. Piensa en un: "Es lo mejor para ti Sara", pero dedice no soltar aquella tontería, si ella hubiera estado en su lugar se hubiera revelado contra el mundo, y finalmente, hubiera escapado con él. La mira, la levanta la mirada apoyando su mano algo envejecida por lo años en la barbilla de su hija. La abraza, y decide acabar aquella situación embarazosa con un "lo siento".
Sara apoya la cabeza, sigue pensando en él, no la importa nada, ni siquiera haber conseguido un valioso lo siento de su madre, esta perdida en su ojos y tan siquiera los tiene delante, sólo los imagina una vez más por si no los vuelve a ver.
Suena un fuerte rugido que proviene de una moto alocada, frena frente a las dos. Es él. "Lo que faltaba", piensa Sara.
- Hola señora, ¿puedo hablar con su hija?
- Espera, antes quería decirte algo.
Sara hace un intento de escabullirse de aquella situación pero Helena es más rápida y la coge del brazo. Parece estar entre la espada y la pared. A la izquierda, Nacho, al lado de su moto SH 50, y a la derecha Helena, a punto de soltar la bomba que le va a explotar a Sara en la cara. Cierra los ojos.
- Quiero saber cosas de ti. Bueno, ya que eres el novio que mi hija tanto quiere tendré que buscar el modo de intentar comprender tu forma de ser...
Poco a poco abre los ojos. ¡No se lo puede creer! ¿Su madre?, ¿intentando, por fin, entender al novio de su hija? Sara no lo cree, piensa, incluso, que es una pequeña trampa para pillar a Nacho infraganti.
- Cuando quiera, no tengo nada que esconder.
Sara piensa que no está de acuerdo con esa frase, Nacho siempre ha escondido más de lo que parece.
- Bien. ¿Esta noche puedes venir a casa a cenar? Tendremos tiempo suficiente para hablar.
- Claro señora, iré encantado.
No tan encantado, pero bueno. Helena esboza media sonrisa y se aleja dejando a Sara y a Nacho a solas para que puedan hablar de aquel milagroso acontecimiento. Se besan, ya no importa la presencia de Helena. Los fuertes brazos de Nacho rodean la espalda de Sara, abrazandola como si fuera la última vez.
- Te quiero Sara.
- Y yo. Por fin todo es realmente perfecto.

Paloma blanca.

Se acabó. He pasado a ser libre, he pasado de una situación a otra en menos que canta un gallo.
La primera, con él, y sin él al mismo tiempo.
La segunda, si él por completo.
Ha decidido poner un parentesis entre nosotros, y yo he decidido usar la poca razón que me queda y empezar a ser consciente de que era un amor imposible, lejano, que tienes pero no tienes, que únicamente sirve para sufrir, para encerrarte en tu cabeza, en tus ideas de enamorada, de niña que no quiere encontrarse con el dolor de una realidad...
A partir de ahora, soy esa paloma blanca que siempre quise ser, pero siempre estuve demasiado ocupada con mis fantasías incomprendibles de ilusionada. Ahora me toca a mi hablar de mi libertad, de la expresión que hay en mi cara todas las mañanas, porque estoy avanzando hacia delante sin que nadie pueda interponerse, me he vuelto inalcanzable, me he vuelto inmune a eso en lo que todas caemos, el amor.
- Me quieren condenar por desterrar a Cupido de mi corazón.

24 noviembre, 2010

No puedo, he vuelto a romper a llorar en los brazos de mi madre, y ella solo ha podido preguntar por qué, por qué llora su hija, una niña de 15 años con mucha vida por delante, por qué se agovia, por qué no hace más que decir que es incapaz de seguir sin llorar, por qué a su niña se le esta rompiendo el alma... y ella no sabe que sólo me estoy enamorando otra vez, que me agovio de pura impotencia, que no quiero volver a caer en la redes de un chico... Y sí, haré lo que sea, lloraré cuanto necesite, pero no, NO volveré a querer como solo una vez quise, y por todas mis lágrimas, juro que no volveré a hacerlo.

- Necesito ser libre, mamá, eso es todo...

23 noviembre, 2010

Lo recuerdos no sirven para nada.


Y entonces sólo encontré fuerzas para llorar, todos lo rescuerdos asomaban por aquel bonito marco, un triste marco de una foto ya caducada... ¿Por qué? No quería recordar, no quería pensar en todo lo que había pasado con él, mi alma estaba rota desde entonces, y sólo ahí, a su lado, entendía y quería olvidar por aquellos instantes que esa felicidad remota no la iba a volver a tener, sencillamente por el único hecho de que él era especial en todos los sentidos, él me trataba como ningún otro lo hacía, incluso las discusiones resultabas bonitas, las veces que me consumía con sus labios eran inolvidables, las veces que nuestras pieles se unían para solamente formar un alma resultaba el mayor de los placeres, él es y será siempre el mejor de los pecados que yo había conocido. No esperaba tener que pasar por ésto, un dolor que me inunda y, sin embargo, por miedo o por pura agonía, no quería volver a sentirme entre sus brazos, no quería volver a sentirme prisionera de aquel amor que resultó ciertamente verdadero, pero todo acabó así, sin más, y yo me dediqué a explicarle a mi corazón cuánto daño me había causado ese gran amor, me dediqué a dar largas a mi memoria para no recordar nuestros lugares, nuestras canciones, nuestras palabras, nuestra diferende unión. Recuerdo cómo hacía de un mal día un universo de ilusiones, me hacía reir como si se tratara de su propia felicidad, me hacía sentir querida, como nunca, como desde el principio... ¿Y ahora?, ¿ahora qué cojones quiero pretender? Creo que estoy empezando a asumir, que por mucho que lo odie, voy a tener que vivir con el recuerdo de su amor, voy a tener que vivir teniendo en la memoria la dulce ternura que un día me enamoró y me encerró en la más sumisa ignorancia de la vida real... pero que, al fin y al cabo, tuvo que terminar.

PD: Si los recuernos no sirvieran para nada, se podrían olvidar...

Tú = Preocupación.

He llenado mi agenda de frases estúpidas, de palabras que serán mañana un simple recuerdo, de pegatinas ñoñas y posits con alguna que otra frase de esperanza, pero no he puesto nada de mis preocupaciones, he decidido que se acabaron las ideas melancolicas para escribir, sin embargo, algo no deja de dar botes dentro de mi cabeza... y, adivina. Eres tú; todo lo que nos une me preocupa, me hace volverme loca por momentos, y pienso que si estuvieras algo más cerca... Bueno, ¿para que decir algo de ti? No vale la pena, ¿o acaso puedes hacer algo contra la distancia?, ¿o contra mis dudas? No. Creo que no, y de hecho, si pudieras hacer algo ahora no estaría aqui, diciendo de una vez por todas que no puedo más, que te necesito, y al necesitarte (quizás) quiero que TE VALLAS y no vuelvas... Me complicaste la vida de una forma algo excitante, pero aún así son complicaciones que yo, justamente YO, no quería ni tener que pararme a pensar en ellas. No sé por qué, pero te quiero, aún estando tan sumamente lejos, y ya no sólo hablo de los kilómetros que hay entre nosotros, si no también de la frialdad que aveces siento por tu parte. Debo reconocer que otras veces no, hay momentos en los que eres tan... INCREIBLE, en serio, esa faceta de ti me vuelve boba. La verdad es que, si no me quisieras, si decidieras mandarme a por aceitunas, podrías haberlo hecho ya. Ya ves tú, ¿qué perderías? Nada... Sólo una niña, que por un casual te conoció, que por un casual la gustaste, y que por un casual ha terminado contigo. Y bueno, algo de tiempo también, aunque pensandolo negativamente (por mi parte, que no sé por la tuya), podría ser la distracción perfecta hasta que encontraras algo mejor.
...
¿Ves? Es ponerme a hablar de ti y saco sentimientos para largo, me canso de ésto.
Podría seguir hablando de mis preocupaciones, y también de cosas algo más interesantes, pero voy a fumarme un cigarrillo, y a seguir esperando tu llamada. Nada más.

14 noviembre, 2010

Junto a ti.


+ Soy feliz. Jamás me he sentido tan bien, ¿y tú?
- ¿Yo?, estoy de maravilla.
+ ¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?
- No, así no.
+ ¿Ah, no?
- Mucho más. Al menos tres metros sobre el cielo.

04 noviembre, 2010

Chico encantador.

Que sólo pienso en tu nombre, sólo escucho tu voz. Beatriz Luengo - Luna

Siempre pensando. ¿Cómo escribir de este desastre personal? No encuentro las palabras adecuadas, sólo podría decir que escuchar tu voz calma mi rabia. He escuchado muchos "Te quiero", muchos "No quiero perderte", pero sigo creyendo malditas palabras. Las tuyas. Sí. Tus palabras, me suenan diferentes. Teniendo un amor de lejos por el que no dejo de comerme la cabeza, ¿qué clase de vida tengo? Siempre ajetreada, esperando a que por fin un día deje de soplar el viento de espaldas y me acaricie la cara sin golpear. No sabía cómo explicar, cómo decirte que quiero que nos quedemos en el tiempo, juntos, tu y yo... Pero ahora sé como hablarte sin decir palabra, mírame, fíjate en cómo intento no pestañear para no perder tu imágen, en cómo miro tus labios con ganas de besar.

En este mundo diminuto, tú dame sólo diez minutos.
Uno pa' quererte. Uno pa' mirarte. Uno pa' abrazarte.
Y dame siete pa' besarte...

02 noviembre, 2010

Él...

Yo también me cago en la puta distancia cada día.


No he podido aguantarme las ganas de gritar, un cambio brusco de pensamiento, momento bipolar por una pequeña temporada que terminará pasando pero que al fin y al cabo ahí estará en otros momentos por motivos algo absurdos, o no tan absurdos. Perdin perdon a ciertas personas, pero debo dejar claro que Sí soy así, siento que no me conozcais para saber cuando me dará una de esas temporadas de desastre personal. Teniendo lo que quiero se me pasará o al final lo perderé del todo, una de las opciones hará que todo vuelva a la normalidad, y ya no sé si quiero tener o perder, o seguir... Quién sabe.