Burbuja.

No importan las palabras ni las promesas cuando todo muestra lo contrario, cuando en el aire se percibe que nada es como parece, cuando los colores ya no son los mismos, han cambiado y lo que gira en torno nuestro dice completamente lo inverso, es como si todo fuera una gran mentira, vivir es una gran mentira a la que le es imposible incluso transformar las percepciones y si estas muestran la verdad más aún lo que habita en ellas, pero no lo queremos admitir.
La idea es clara y decepcionante, parece como si ni lo más fuerte en este mundo, lo único que siempre ha unido del todo, desde lo sencillo a lo complejo, ahora no es suficiente, eso es lo que parece, pero como siempre no es así, más bien, y aunque duele más, se trata de que esa esencia capaz de encaminar todo hacia lo mejor de sí, sólo está por una parte, pero no envolvió todo, por eso todo se termina, porque no se terminó de unir por completo aunque parecía que sí. Aunque era lo que gritaban las voces, pero nada de eso es verdad, las voces también mienten aunque provengan de lo profundo; pero el ser es más inteligente y lo ha descubierto, ha levantado las vendas y mostrado la realidad, dolorosa pero en fin realidad, y preferible sufrir caminando a pasos reales, que sonreír vacíamente, parado en la burbuja imaginada por otro.

23 noviembre, 2010

Lo recuerdos no sirven para nada.


Y entonces sólo encontré fuerzas para llorar, todos lo rescuerdos asomaban por aquel bonito marco, un triste marco de una foto ya caducada... ¿Por qué? No quería recordar, no quería pensar en todo lo que había pasado con él, mi alma estaba rota desde entonces, y sólo ahí, a su lado, entendía y quería olvidar por aquellos instantes que esa felicidad remota no la iba a volver a tener, sencillamente por el único hecho de que él era especial en todos los sentidos, él me trataba como ningún otro lo hacía, incluso las discusiones resultabas bonitas, las veces que me consumía con sus labios eran inolvidables, las veces que nuestras pieles se unían para solamente formar un alma resultaba el mayor de los placeres, él es y será siempre el mejor de los pecados que yo había conocido. No esperaba tener que pasar por ésto, un dolor que me inunda y, sin embargo, por miedo o por pura agonía, no quería volver a sentirme entre sus brazos, no quería volver a sentirme prisionera de aquel amor que resultó ciertamente verdadero, pero todo acabó así, sin más, y yo me dediqué a explicarle a mi corazón cuánto daño me había causado ese gran amor, me dediqué a dar largas a mi memoria para no recordar nuestros lugares, nuestras canciones, nuestras palabras, nuestra diferende unión. Recuerdo cómo hacía de un mal día un universo de ilusiones, me hacía reir como si se tratara de su propia felicidad, me hacía sentir querida, como nunca, como desde el principio... ¿Y ahora?, ¿ahora qué cojones quiero pretender? Creo que estoy empezando a asumir, que por mucho que lo odie, voy a tener que vivir con el recuerdo de su amor, voy a tener que vivir teniendo en la memoria la dulce ternura que un día me enamoró y me encerró en la más sumisa ignorancia de la vida real... pero que, al fin y al cabo, tuvo que terminar.

PD: Si los recuernos no sirvieran para nada, se podrían olvidar...

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