+ Mírame a los ojos y díme con mirada constante que me has dejado de querer, díme que todo lo que hemos pasado no ha merecido la pena, díme que quieres dejarme aquí, a voz de pronto, sin cómo ni por qué, dime que no he conseguido más que ninguna otra. Cuando me digas todo lo que me tienes que decir acoplado a ese adiós tan repentino decidiré olvidarte, sacarte de las entrañas de mi corazón y explicarle a mi alma que unos meteoritos han destruido nuestro mundo, que han acabado con todo, lo que implica que ya no podemos sobrevivir en él...
- Y ¿por qué iba a hacer algo así? Yo no he dicho que ya no te quiera, no he dicho, ni siquiera pensado, que no has sido la mejor de las mejores. Pero necesito libertad, necesito sentir que no dependo de tu felicidad, necesito alejarme de ti para no sentir que me controlas, porque lo único que hace mi corazón cuando estoy contigo es mandar impulsos a mi cuerpo. ¿No te das cuenta?, ahora solo tengo ganas de salir corriendo, porque las ganas de besarte y pedirte perdón por lo que estoy haciendo me estan inundando... pero no. No quiero ser victima mortal del amor, no estoy dispuesto.
+ Eso ya es otra cosa. Tu libertad. Podrías haber pensado antes en tu libertad y no ahora, despues de tantos meses, después de hacer que me ilusionara como si ésto que está pasando ahora no fuera a llegar nunca, sin embargo, estás frente a mí diciendo que quieres ser libre, que te sientes controlado y que dependes de mi felicidad... Pues te diré una cosa, de éso se trata estar enamorado, y para eso hay que implicarse al cien por cien y tú siquiera lo has intentado, pero ¿qué más da?, si ahora solo seran un par de días en los que muera en rabia y en llanto, porque a ti y a tu repentina alma libre os ha dado por comenzar una nueva vida sin mi. Todo, tenía mil dudas de si me querías, incluso al preguntarte pensé en que quizá serías capaz de decirme que no mirandome a los ojos, con la frialdad de un hielo, pero ya lo que no me puedo creer es que según tú, queriéndome, me estes dando puerta en las narices. Lo siento pero todo esto me está resultando demasiado ridículo, o mejor, ¡yo me estoy sintiendo ridícula! Y todo por quererte. Además, qué crees, ¿que yo muchas veces no deseo tener la libertad en mis manos sin importarme nada más? ¡Claro que sí!, pero parece que yo por lo menos se afrontar que quiero a una persona, porque nunca, y repito, ¡nunca!, me ha gustado huir de mis problemas, y sobretodo, nunca me ha gustado elegir el camino fácil sólo por tener miedo. Pero qué más da ya, me lo has dejado todo muy claro, tanto que ahora vas a ser libre tanto como quieras, porque yo no pienso interponerme más en tu camino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario